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Google e Intel quieren convertirse en los adalides de la lucha del sector tecnológico en favor del medioambiente y en contra del cambio climático. Con ese objetivo, ambas firmas han puesto en marcha una iniciativa conjunta, a la que se han sumado la mayor parte de los gigantes de la industria como IBM, Microsoft ó HP, con el objetivo de reducir el consumo energético de los equipos informáticos por un importe de 4.200 millones de euros en el año 2010.
En una reunión con analistas celebrada ayer los directivos de Intel y Google señalaron que los ordenadores de sobremesa derrochan la mitad de la energía y apuntan que el 90% de ellos no tienen herramientas para controlar el consumo eléctrico. En la misma línea, los servidores despilfarran cerca de un tercio de la energía consumida.
Erik Teetzel, responsable de Programas Técnicos de Google, señaló que entre los objetivos de la iniciativa figura el impulso a la producción y la distribución de ordenadores más eficientes en el uso de energía. Además, las empresas participantes se comprometen a introducir herramientas de gestión y control de la electricidad. De igual manera, han pedido a empresas y consumidores que se comprometan a adquirir equipos de bajo consumo de energía. En definitiva, parecen querer aplicar a la informática unos cánones similares a los que se manejan en los electrodomésticos, que se catalogan por letras en función de su consumo de energía.
En este sentido, las empresas participantes recordaron que la mitad de la energía se pierde en forma de calor, una situación que al mismo tiempo contribuye a aumentar el consumo de aire acondicionado en los lugares donde están ubicados los equipos.
Los especialistas de Intel y Google han calculado que la incorporación de mejoras a los equipos para que consuman menos energías repercutirá en el precio. Así, un ordenador de sobremesa podría costar 20 dólares más mientras que el sobrecoste para un servidor sería de 30 dólares.
Ahora bien, Teetzel señaló que el ahorro de energía en el primer y segundo año compensaría los gastos sobrevenidos de la mejora, añadiendo que el sobreprecio irá reduciéndose progresivamente.
La aplicación de estas medidas contribuirá, según los impulsores del plan, a reducir las emisiones de CO2 en un volumen de 54 millones de toneladas al año. La cifra es considerable puesto que equivaldría a la contaminación generada por 11 millones de automóviles, cantidad que supone en torno a un 50% del parque móvil español.
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